jueves, 10 de noviembre de 2011

Prefiero el deber que el querer (IV)

El otro día te vi asomada al valcón de tu ventana. Expectación sobrada dentro de segundo aquel en que alzé la vista para creer ver tu persiana bajada. Pero no... creo que fue la lluvia que impregnaba mis ojos de una capa nítida la que no pudo dejarme contemplar tu figura, pero sabía que eras tu. Sabía que eras tu porque hacía frío y de mi boca no salía ese vaho con el que había dibujado tantos corazones en tu portal. Sin poder ver, sin poder respirar. Quieto, impactado como el niño que cree haber visto a Papá Noel, incrédulo a la vez que ilusionado y sobre todo, con un rostro atontado digno de recibir un buen tortazo. Así soy yo cuando te veo. Evitemos que muestre mi estupided cotidianamente.
No sé si será el destino quien te ha puesto en mi camino, si es así he de preguntarle ¿por qué? ya que vas y vienes y nunca me dejas nada en claro. O eso, o es eres tu realmente quien controla mi destino y le das forma a placer. Se dice que "nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes", creo que me aplicaré el cuento y creo que para no perderte nunca te deberé tener. Es mi decisión, mi propósito. Suficiente duro es decirte adiós una vez como para que, cuando yo me vaya tengas que volver a oirlo proceciendo de mi boca. No podría.

Twitter: @Rober09Moreno

No hay comentarios: